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miércoles, 25 de septiembre de 2013

Su esfuerzo, su victoria (como pez en el agua)

Tras mucho tiempo sin escribir por aquí, se me acumulan los temas y las ideas para escribir de forma inversamente proporcional al tiempo libre que retengo.

Esta vez he hecho un hueco tras una semana de resaca emocional repleta de felicidad por la victoria que logró una persona a la que entreno gracias a su esfuerzo.


PROPOSICIÓN

Me reuní con él hace casi un mes con un objetivo: pasar en cuatro semanas las pruebas para obtener el título de socorrista de la Federación de Salvamento y Socorrismo de la Comunidad Valenciana.

Tuvo la oportunidad de presentarse al curso y no se lo pensó dos veces, pese a que la natación no es para nada su punto fuerte. Pero las ganas de aprender, formarse y superarse siempre le acompañan.

El primer día de entrenamiento fue duro porque vimos dónde estábamos (muy lejos de los tiempos y con una técnica que no era la mejor) y nos dimos cuenta de que teníamos poco tiempo, tres semanas.


ENTRENAMIENTO

No esperamos ni un minuto y nos pusimos a trabajar. Yo planificando y él llevando a cabo todo lo que le decía, haciendo un esfuerzo físico encomiable.

Para poneros en situación, os diré que eran cuatro semanas de curso en las que de Lunes a Viernes tenía 3 horas de natación en su curso y únicamente descansaban dos días distribuidos en esas cuatro semanas. Total: 18 sesiones de 3 horas en 28 días, o lo que es lo mismo, 54 horas de práctica en 28 días para alguien que la última vez que tocó una piscina fue en Julio tomando el sol tranquilamente.

Lejos de sorprendernos, tomamos una decisión: había mucho trabajo por delante y teníamos que conseguir ese objetivo fuese como fuese.

Además de esas tres horas diarias, llevaba a cabo el entrenamiento que yo le marcaba prácticamente todos los días por las tardes cuando llegaba de trabajar. De vez en cuando me enviaba un whatsapp "Diego...estoy reventado". Era lógico, pero yo sabía que si luchaba esas tres semanas, llegaría a su objetivo.
Después de una semana echando metros y metros para adaptarnos al medio acuático, coger técnica general y que nos saliesen algunas escamas, hicimos otra prueba. Parecía que estábamos muy cerca, pero todavía nos faltaba camino por recorrer y mucha estrategia de prueba y técnica específica de cada una de ellas que trabajar, sobre todo en los arrastres.

La segunda semana la dedicamos a seguir haciendo metros mientras íbamos cogiendo un poco la estrategia, tiempos, distancias...de cada prueba y nos íbamos enfrentando a ellas para poder superarlas. Esta fue la más dura de todas y recuerdo que más de un día hubo que levantar el pie del acelerador y realizar bien los estiramientos para evitar que alguna sobrecarga llegase a algo más.

En esta semana fue clave el aspecto psicológico, sabíamos que estábamos cerca pero las fuerzas empezaban a flaquear por las altas cargas de las dobles sesiones, ya que además de la parte práctica había pruebas teóricas y de repente la vida cotidiana se vió sumergida en un mar de Salvamento y Socorrismo y eso "quema" a cualquiera psicológicamente. Por ello decidimos dar una tregua para liberar la mente del cloro y de paso regenerar fibras. Tras la tregua empezamos a realizar ejercicios cada vez más intensos y de menos volumen, con la intención de prepararnos para las distancias exactas a un alto ritmo y así poder "volar" por encima del agua para fundir el crono.

Era la última semana, quedaban menos de 7 días y nos probamos otra vez. El resultado fue satisfactorio, sabíamos que solamente una prueba nos podría dar problemas, pero yo estaba convencidísimo de que no era un obstáculo para él. En una prueba debía bucear 15 metros después de dos largos de crol socorrista y llegábamos un poco justos al buceo pero parecía que sí lo conseguiríamos. La prueba clave eran los 4 arrastres, ahí no conseguíamos despegar del todo para llegar a los tiempos y nos fallaba algo.

La tercera semana que entrenábamos también por la tarde (la primera únicamente fue al curso) la dejamos libre excepto un día para repasar los arrastres dos días antes de la prueba. El miércoles lo mejor era descansar y liberar la mente haciendo cualquier cosa que no tuviera que ver con las pruebas.

Llegó el día clave. Hasta ahora todas las pruebas teóricas estaban aprobadas tras un esfuerzo "de codos" y ahora tocaba enfrentarse a la piscina.

Las pruebas se dividieron en Jueves y Viernes. El primer día se llevaron a cabo tres:

· 100m combinada: si pasábamos el buceo, la prueba estaba aprobada, pero pasar el buceo requería de mentalización.
· 100 m arrastres: aquí estaba el punto de inflexión. Esta es la que más nos estaba costando trabajar y es en la que llegábamos con alguna posible duda. Pensábamos que era accesible aprobarla, pero había que dar el resto.
· 50 m material: esta prueba estaba bastante clara y pensábamos que era cómoda.

El segundo día se llevaron a cabo las otras dos restantes:

· 50 m buceo: fácil y controlada.
· 200 m aletas: la duda era si tras la carga acumulada en ambos días, las piernas iban a aguantar, pero teníamos confianza en que la dominábamos.


RESULTADO

Bueno, los días previos mientras hablaba con él, estaba tranquilo. Notaba una actitud perfecta: esfuerzo y escepticismo. Pese a ver que en la piscina el crono decía que las pasaría, su discurso era no confiarse y eso le ayudó a mantener la tensión necesaria para dar el 100%, lo que en mi opinión fue la clave.

El Jueves en cuanto terminó las tres pruebas que realizó me dijo que las había pasado las tres, pero que no quiso ni saber el tiempo. Ya quedaban solamente dos.

El Viernes cuando le pregunté me dió una gran alegría al decirme que las había pasado todas...¡¡¡CON TIEMPO INTERNACIONAL!!!

Para los que no estéis familiarizados con este tipo de pruebas, hay un tiempo para poder realizar las labores de socorrista en España y después, otros tiempos más duros para poder conseguir un título válido en cualquier lugar del globo.

Así que podemos decir que fundió el crono. Esa persona que cuatro semanas atrás no sabía ni siquiera dar una patada de braza, había conseguido pasar 5 pruebas con tal solvencia que consiguió unos tiempos que no todo el mundo puede pasar.

Creo que en este caso la clave fue la constancia, el saber que había que dar el 100% y el mantener la mente despejada y sin confiarse para estar preparado.

Desde aquí me apetecía rendirle un tributo a este nuevo socorrista y sobre todo al esfuerzo, que al final es quien te da los frutos que tanto ansiamos.

Enhorabuena crack.